
El número, el maestro, el histórico Dr. Tangalanga realizará una entrevista en vivo en el primer programa "Cosa Nuestra" por FM La Boca 90.1, el próximo sábado 1 de mayo a las 18 horas.


Es un viernes y son las dieciocho horas. John Wilkes Booth se mira frente al espejo. Es joven, tiene tan solo 27 años, la edad en la que mueren los grandes. Sin embargo el no es grande, a John no lo conce nadie, y sabe que su talento teatral no lo llevará nunca a ningún lado. Sus ideas políticas son firmes. Apoya con pasión a los confederados.
Su cara está demacrada pero su mirada firme. En voz baja murmura: Sic semper tyrannis. "así siempre a los tiranos". Viejo y conocido lema del estado de Virginia.
Abre su placard, toma su mejor traje y se viste, como si fuera la última vez que tendría que hacerlo. Vuelve a mirarse al espejo, baja su mirada, abre un cajón y saca su viejo revólver Colt. Nunca le falló y no le fallará esta vez. Sale de su habitación, camina unas cuadras y frente a sí, se encuentra el poderoso teatro Ford. Hoy brindará un hermoso espectáculo, "Our american Cousin".
Compra un ticket para ir a los palcos, se lo entregan, y sin problemas sube hasta una de las ubicaciones más costosas, pero no la más costosa y mejor ubicada, porque esa ubicación la tendrá el presidente Lincoln, que vendrá tan sólo en unos minutos.

John sabe que este es su papel principal, nunca tendrá otro, este lo colocará en los lugares más reconocidos de la historia. Sus míseras actuaciones en teatros de segunda, nunca pero nunca iban a convertir en él, algo que valiera la pena.
Se oyen los murmullos y aplausos de la gente, se acercan velozmente hacia los palcos. Llegó el presidente. Después de media hora ya no se oye nada. Todos toman su asiento. Comienza la opera.
Transcurridos los primeros actos de la opera, John se incorpora, revisa su hermosa colt negra, sí tiene balas, su traje, también perfecto. Sigilosamente sale de su palco y camina unos veinte metros, allí a tan solo, unos pasos, se encuentra Abraham Lincoln, responsable de la gran guerra que termino con los beneficios y privilegios de la confederación. El presidente de los estados unidos. Abraham Lincoln.
Corre la cortina, muy despacio, y la obra se encuentra en su estado cúlmine, Abraham mira atento, atrapado, pero no verá el desenlace porque John Wilkies jaló el gatillo de su colt negra, un estallido tronó en todo el teatro, luego un grito poderoso: Sic semper tyrannis
Lincoln cayó al suelo, Jhon saltó del palco al suelo, el saltó lo dejó cojo. Corrió hacia la calle, subió a su caballo y escapó.
Aunque poco le duró esa satisfacción, porque tan solo a los dos días, lo encontraron y asesinaron, su fama duró infinitamente más que cualquiera sus papeles interpretados en su corta carrera de actor.

Manolo Manizo trabaja hace 3 años en aquél hotel de Bangkok donde se halló sin vida el cuerpo de David Carradine, el hombre Kung, protagonista de la clásica serie norteamericana de TV, en la que nunca faltaba una situación en la que tuviera que probar sus habilidades marciales. Tranquilamente peleaba contra cinco hombres dentro de un bar, dando patadas, haciendo tomas de agarre, neutralizando a su oponente y dejando en claro la filosofía de su arte. También siempre había una jovencita u otra persona que lo escuchaba y lo respetaba por su forma de ser, sus consejos directos y simples. Luego de muchos años Carradine estuvo desaparecido del mundo del espectáculo hasta que el fantástico director Quentin Tarantino le brindó el excéntrico papel de Bill en su excelente película “Kill Bill”. Sin embargo, y volviendo a nuestro Manizo que se encontraba vestido con un pantalón de vestir negro, un chaleco, también negro, y un saco de un color rojo intenso, que nació en Almería, y que estaba trabajando en ese mismo hotel donde Carradine dejó su profesión, su dignidad y su vida. No podríamos decir con certeza si Manizo es un degenerado, pero lo que sí podríamos decir es que Manizo es un fisgón. Y no hay otro ámbito más propicio para que un fisgón realice su actividad primordial que un hotel.

Si pudiéramos contar todas las cosas que pasaron por delante de los ojos de Manizo seguramente, en minutos nomás, tendríamos que rendir cuentas a
Aquél día hablaba con sus compañeros de trabajo, cuando observó la llegada de Carradine: estaba bastante viejo, rondaba casi los setenta años, estaba acompañado de dos prostitutas tailandesas, y, por supuesto, se encontraba totalmente borracho. Manizo ayudó a las jóvenes y a la estrella de cine, guiándolos hasta su habitación.
Subió hasta un tercer piso, caminaron un largo pasillo y Manizo les abrió la puerta con su tarjeta magnética. Carradine se encontraba completamente borracho, hacía chistes, daba besos a las chicas y colocó cien dólares en el bolsillo derecho del saco de Manizo. Este agradeció pero Carradine riendo cerró la puerta.
Poco tiempo pasó hasta que Manizo vio a las dos prostitutas atravesar el hall y retirarse del hotel. Conversaban y reían, sus vestimentas llamaban poderosamente la atención a todos los que allí estaban. Una vestía una pollera de color amarillo patito, camisa rosa ajustada, pelo teñido de rubio, y sus rasgos orientales estaban resaltados gracias a un buen trabajo de maquillaje; su compañera vestía un pantalón de cuero negro ajustado, un pequeño tapado bordeado de una tumultuosa piel blanca y su pelo morocho y lacio estaba acompañado de unos pequeños mechones teñidos de color fucsia. Antes de salir del hotel ambas miraron a Manizo y le sonrieron. Y este les devolvió la sonrisa, y las jovencitas orientales desaparecieron del hotel.

Ni un segundo pasó hasta que Manizo, a paso acelerado, volvió a subir hasta el tercer piso en busca de la habitación de Carradine. Al enfrentar la habitación del actor, utiliza su tarjeta magnética y de forma muy sutil abre la puerta. Nada ve, nada escucha. Su excitación y paciencia se encienden. Manizo ya no tiene control de sus emociones. Ingresa decidido a la habitación. Atraviesa un enorme y lujoso ambiente principal. Una televisión de 50 pulgadas muestra una película pornográfica, donde dos hombres someten sexualmente a una mujer africana. Manizo no presta atención ni a la película, ni a ninguno de los lujos que rodean el ambiente. Avanza a paso lento pero seguro hacia la suite deluxe. No vamos a ocultar que tuvo gran sorpresa cuando en la suite encontró absolutamente nada. Sin embargo un pequeño ruido casi sordo lo hizo estremecer. El sonido provenía desde el sector del armario. Sin comprender avanzó un poco más y quiso ver que sucedía. Al abrir cautelosamente el armario, vio lo que nunca antes había visto ni imaginado. Carradine estaba suspendido en el aire gracias a una soga que colgada desde el techo. Esta lo sostenía por el cuello y otra de igual manera se encontraba atada a sus testículos. La aparición repentina de Manizo pareció sorprender frenéticamente al actor que se enc
ontraba suspendido en el aire. Esto provocó que el frágil equilibrio que tenía el actor ante esta práctica sexual suicida se rompiera. Carradine desesperado intentó desatarse la soga de su cuello mientras colgaba dentro de su placard. Al mismo tiempo Manizo observó la desesperación que el actor sufría mientras aquella soga impedía que el oxígeno ingresara a sus pulmones. Manizo siguió observando los movimientos espáticos del actor resistiéndose a la muerte. Sin embargo, dejó de convulsionar, desnudo, erecto, con una soga en su cuello y otra en sus testículos, David Carradine fallece en el armario de un hotel en Bangkok ante los ojos de Manolo Manizo.
Nada se supo que sucedió con este personaje que al día siguiente renunció a su trabajo dentro del hotel y hasta hoy no se supo cual fue su siguiente destino. Solo sabemos que el recuerdo de aquella imagen la llevará tatuada en su cabeza hasta el último día de su vida.

Mario “Pacho” O´ Donnell, autor de libros como “Juan Manuel de Rosas, el maldito de la historia oficial”, “El grito sagrado”, “Los Héroes Malditos”, entre otros, denunció que la segunda parte de la película sobre la vida del “Che” Guevara, protagonizada por Benicio del Toro, “Che, Guerrilla” plagió dos escenas de su libro “El Che”.
Durante el programa radial “Cosa Nuestra” emitido por FM La Boca 90.1 en una entrevista realizada por Joaquín Ramos y Leonardo Virgili, Pacho O´Odonnell afirmó que en la película mencionada “Soderbergh y del Toro plagiaron escenas de mi libro de “El Che” sin pedirme permiso. Hay dos escenas absolutamente calcadas de mi libro. Pero no voy a hacer juicio ni nada”.
Luego detalló sobre el tema “La primera vez que vino (Benicio) del Toro, se juntó a almorzar conmigo y con un asesor suyo que no recuerdo cómo se llamaba, en el almuerzo me dijeron que ellos habían leído el libro. Ahora que fui a ver la película (“Che, Guerilla”) hay dos escenas que son absolutamente de mi libro, porque son de entrevistas que yo hice y no hizo ningún otro” expresó el destacado historiador argentino.
También destaca que “yo le dediqué mucho tiempo a la investigación del Che en Bolivia, cosa que no hizo Jhon Lee Anderson, que figura como el chef consulter, jefe de asesores. Para mí queda bastante claro, porque esta segunda película transcurre toda en Bolivia. Estaba seguro que iba a encontrar algo mío ahí”.
Y finaliza diciendo “Si me hubieran pedido permiso hubiera estado bueno. Si ellos se juntaron conmigo y me dijeron que lo leyeron, es obvio que tomaron cosas de mi libro” sentenció Pacho O´Donnell.
Kathryn Schoonover está sola en su casa. Estamos en California, Marina del Rey, 1998. Kathryn no tiene a sus hijos que la escupan ni que la insulten. Su vida es miserable. Pero más miserable es ahora que ellos se fueron para siempre. Están muertos. Jhon y Kelly están muertos gracias a un desayuno a base de cereales, tostadas y cianuro.
Su ex esposo, Terrence, borracho y jugador, lógico, la golpeaba y violaba. También murió a causa de un exquisito pollo, papas, salsa de tomate, un buen vino y cianuro.
Ahora ell está sola en su casa. Esta depresiva. No entiende porqué sucedió esta tragedia en su vida. Se mira al espejo, se quita la gorra de lana, y podemos observar su cabeza calva con pequeñas marcas rojas, sangre, ocasionadas por una gillette.
Kathryn está por tomar una decisión importante. Medita unos segundos y lo decide. Sí, Kathryn quiere exterminar a toda la humanidad. No merecen este regalo divino que dios les dio. La vida. Quiero asesinar a toda la humanidad dice en voz alta.
Se dirige hasta el centro del pueblo. Se sienta un rato frente a una escuela. Mira a unos niños que salen de un recreo jugar con una pelota de football (americano). Abre un frasco del complejo vitamínico, lo tira en una bolsa, y luego con su cuchara toma un poco de cianuro de su gran pote, tamaño familiar, y lo coloca en el complejo vitamínico.
Su plan se frustra. Es vista por un joven usuario que la ve realizando ese procedimiento. Es la decimoquinta vez que lo realiza cuando es descubierta. La policía la detiene, y según dicen después iba a ser enviado de forma azarosa a diferentes domicilios del estado de Los Ángeles como si fuesen muestra de productos.
Ahora Kathryn está en neuro-psiquiátrico. Hace 10 años que permanece ahí. Dicen que está más sociable. Ya no quiere suicidarse. Se hizo algunas amigas. No tiene cianuro. Esto no lo dijo en voz alta. Pero a la noche cuando nadie la ve, todavía sueña su plan perfecto para exterminar a toda la humanidad.

Esta confitería nació en el 1912, y desde ese año, a la fecha, no se realizó una sola modificación. Ustedes dirán, que dejados, pero no, no tienen idea lo ideal que es esta confitería, "La ideal", valga la redundancia. Tiene una impactante arquitectura, en la época, en la famosa "bella epoque" cuando se tiraba manteca al techo. A tal punto la confitería está tan bien conservada que se filmó la película Evita. Esto quiere decir que hoy en día, no hay otra confitería que la supere.
La mayoría de sus mozos trabajan ahí hace 30 años. Tienen anécdotas y cuentan historias a granel. Por ejemplo, de la cantidad de famosos que pasaron como Maurice Chevalier, María Félix, Dolores del Río, Vittorio Gassman, Robert Duvall. En ella se filmaron películas como “Tango” de Saura. También muchos presidentes argentinos y funcionarios de todos los rangos disfrutaron de el “copetín en la IDEAL”. Artistas, escritores, pintores y músicos de todas las épocas la visitaron.
Para los que no tuvieron la suerte de ir a Paris, pueden acercarse a este lugar, ya que desde su araña, la madera de sus paredes y su famosa pérgola, única en el mundo, evocan a la capital de Francia.
En sus comienzos fue un lugar donde solo se tomaba un café, un té, un aperitivo. No era restaurante. Se dice que llegaban los autos con chóferes de sombrero y dejaban a las señoras, se iban y después las pasaban a buscar.
El tango entró en este lugar, hace apenas diez años, un poco más tal vez, ya que en sus comienzos el tango era considerado una música de cabaret. Hasta que no triunfa en Europa acá es una música mal vista. Hoy hay clases todos los días y también milongas, y todas pueden verse llenas. Las clases de tango son asistidas por un 80 % de extranjeros, pero en las clasas de milonga se da lo contrario. Mucho porteño y turista espectador, como debe ser.